El 24 de noviembre de 2025, en la entrada 14 del Parque Mapocho Río, en Cerro Navia, miles de vecinos se congregaron para recordar un cambio silencioso pero revolucionario: la desaparición de un río que antes era una cloaca. Hace quince años, el Río Mapocho recibía el 97% de las aguas residuales de Santiago sin ningún tratamiento. Hoy, es un pulmón verde, un espacio familiar y un símbolo de lo que puede lograr una alianza pública-privada bien diseñada.
Un río que dejó de ser una cloaca
El proyecto Mapocho Urbano Limpio, lanzado en 2008 y completado en 2010, transformó radicalmente la calidad de vida en la región metropolitana. Antes de su implementación, las aguas residuales de más de seis millones de personas fluían directamente al río por 21 puntos de descarga. Los agricultores del sur de Santiago regaban sus cultivos con ese agua contaminada. Las frutas y verduras que llegaban a los mercados estaban impregnadas de bacterias. En los años 90, brotes de cólera, hepatitis A y tifus eran comunes en las periferias. Nadie lo decía en voz alta, pero era un problema de salud pública invisible.
Lo que hizo el proyecto no fue solo construir plantas de tratamiento. Fue cambiar la lógica: en lugar de ver el río como un desagüe, lo convirtieron en un eje de vida urbana. La Aguas Andinas, bajo la dirección de José Sáez, trabajó junto con la Ministerio de Obras Públicas, liderada por Jessica López, y las municipalidades de Cerro Navia y Renca. En apenas 12 años, lograron lo que otras capitales mundiales tardaron décadas en hacer: tratamiento al 100% de las aguas residuales.
Salud pública y biodiversidad recuperada
"Esto es algo sin precedentes", afirmó Gonzalo Soto, seremi de Salud de la Región Metropolitana, durante la ceremonia. "Poder ver y caminar junto a un río que hace 20 años era un canal de desechos humanos... es un hito que ayudó a erradicar enfermedades que nos azotaban". Según la Organización Mundial de la Salud, la eliminación de descargas de aguas residuales es la medida más efectiva para prevenir enfermedades transmitidas por el agua. Y así fue: tras la limpieza, los casos de hepatitis A en la zona sur cayeron un 89% en cinco años. Los brotes de tifus desaparecieron por completo.
El impacto ecológico fue igual de sorprendente. Hoy, el río alberga más de 40 especies de aves, peces nativos como el pejerrey y hasta nutrias, que habían desaparecido desde los años 70. Las orillas, antes llenas de basura y lodo, ahora son senderos para ciclistas, parques infantiles y zonas de lectura. "Antes era impensable que mi hija jugara en la ribera del Mapocho", contó una madre de Renca durante el evento. "Hoy, lo hace todos los fines de semana".
Las biofactorías: cuando el desecho se convierte en energía
La verdadera revolución no estuvo solo en dejar de contaminar, sino en reinventar lo que antes era un residuo. Las biofactorías La Farfana y Mapocho-Trebal, inauguradas en 2017, son ejemplo de economía circular. Allí, los lodos de tratamiento se transforman en biogás, fertilizantes naturales y energía eléctrica. Entre 2017 y 2024, procesaron más de 4.200 hectómetros cúbicos de agua —equivalentes a 34 veces el volumen del embalse de El Yeso— y generaron suficiente electricidad para abastecer a 140.000 hogares durante un año. Es decir: el río ya no solo limpia, sino que también alimenta.
"No es un gasto, es una inversión que paga por sí sola", dijo José Sáez. "Cada peso invertido en saneamiento evita diez en salud pública y veinte en daños ambientales". La eficiencia de estos sistemas ha convertido a Santiago en una de las 28 ciudades del mundo con cobertura total de tratamiento de aguas residuales.
El legado: más de 40 kilómetros de espacio público
La recuperación del río no se quedó en el agua. Bajo la dirección de Marisol Torregosa, directora de Parquemet, se construyeron más de 40 kilómetros de senderos, puentes peatonales, bibliotecas al aire libre y áreas de recreación. Hoy, el Parque Mapocho Río recibe más de 15.000 visitantes diarios. Niños pasean en bicicleta, ancianos hacen gimnasia, jóvenes tocan guitarra bajo los árboles. "Este río ya no es un límite entre barrios —dijo un joven de Cerro Navia—. Es el corazón de nuestra comunidad".
Los desafíos que vienen
Pero el trabajo no termina. La sequía persistente amenaza la disponibilidad de agua para el mantenimiento de los ecosistemas. Las nuevas urbanizaciones en el norte de Santiago aún no están completamente conectadas al sistema. Y aunque el saneamiento es total, la educación ambiental sigue siendo un reto: muchos vecinos desconocen que el río es ahora un recurso protegido, no un lugar para botar basura.
"La lección del Mapocho es clara: cuando el Estado y el sector privado trabajan juntos con visión de largo plazo, los cambios son profundos y duraderos", dijo Jessica López. "Este no es un logro del pasado. Es un modelo para el futuro".
Frequently Asked Questions
¿Cómo afectó el saneamiento del Río Mapocho a la salud de los habitantes de Santiago?
Antes del proyecto Mapocho Urbano Limpio, las aguas residuales contaminadas se usaban para regar cultivos que luego llegaban a los mercados, causando brotes de enfermedades como cólera, hepatitis A y tifus. Tras la implementación del saneamiento total en 2010, los casos de hepatitis A en la región metropolitana cayeron un 89% en cinco años, y los brotes de tifus desaparecieron por completo. Según la OMS, esta intervención evitó miles de hospitalizaciones anuales y redujo drásticamente la mortalidad infantil en zonas rurales periféricas.
¿Qué son las biofactorías La Farfana y Mapocho-Trebal y por qué son importantes?
Son plantas de tratamiento que transforman los lodos residuales en biogás, fertilizantes naturales y energía eléctrica. Entre 2017 y 2024, procesaron 4.200 hectómetros cúbicos de agua —equivalentes a 34 veces el volumen de El Yeso— y generaron electricidad suficiente para abastecer a 140.000 hogares al año. Su modelo de economía circular convierte un residuo en recurso, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles y generando empleo técnico especializado.
¿Cuánto tiempo tardó Santiago en lograr el saneamiento total del Mapocho y cómo compara con otras ciudades?
Santiago logró el saneamiento total del Río Mapocho en solo 12 años, entre 2008 y 2010. En comparación, ciudades como París o Londres tardaron más de 40 años en alcanzar cobertura similar. Esto se debió a una alianza inédita entre el Estado, la empresa privada (Aguas Andinas) y las municipalidades, que priorizó la inversión en infraestructura sobre la burocracia. El proyecto fue uno de los más rápidos y eficientes del mundo en su tipo.
¿Qué infraestructura pública se construyó como consecuencia del saneamiento?
Gracias al proyecto, se desarrollaron más de 40 kilómetros de senderos, puentes peatonales, parques infantiles, zonas de lectura y áreas deportivas a lo largo del río. El Parque Mapocho Río, en Cerro Navia, es el más visitado, con más de 15.000 personas diarias. Estos espacios fueron diseñados por Parquemet y son hoy pilares de cohesión social, especialmente en comunidades históricamente marginadas como Renca y Cerro Navia.
¿Por qué se considera este proyecto un modelo para otras ciudades de América Latina?
Porque combinó eficiencia técnica, sostenibilidad económica y justicia social. No solo trató aguas residuales, sino que devolvió el río a la ciudad como espacio de vida, no de desecho. Además, usó el sector privado como socio estratégico, no como contratista. Ciudades como Bogotá, Medellín o Lima están estudiando este modelo para sus propios ríos contaminados, especialmente en contextos de escasez hídrica y crecimiento urbano acelerado.
¿Qué desafíos ambientales persisten hoy en el Río Mapocho?
A pesar del éxito, persisten amenazas: la sequía prolongada reduce el caudal del río, dificultando el mantenimiento de ecosistemas acuáticos. Además, algunas zonas del norte de Santiago aún no están completamente conectadas al sistema de alcantarillado. También hay desafíos culturales: aún hay vecinos que usan las orillas como vertederos. La educación ambiental y la vigilancia comunitaria son ahora clave para asegurar que el logro no se pierda.
Nataly Aguilera
Soy periodista especializada en noticias y me apasiona escribir sobre temas de actualidad en Chile. Trabajo en un periódico nacional donde cubro diversas historias que impactan diariamente a nuestra sociedad. Mi objetivo es informar de manera precisa y oportuna, ayudando a la comunidad a estar siempre al tanto.