El pulso de la ciudadanía ha cambiado rápidamente en estas semanas de marzo de 2026. Mientras el José Antonio Kast, Presidente de la República buscaba afianzar su mandato, las últimas cifras lo muestran con una tendencia preocupante. Según la nueva edición del sondeo Cadem, su aprobación se desplomó hasta el 51%, mientras que la desaprobación alcanzó un 42%. No es solo una variación numérica; es un giro significativo respecto al inicio de su gestión.
Un descenso pronunciado en los segmentos clave
Si miramos hacia atrás, recordemos que en la primera semana de gobierno, Kast partió con un 57% de apoyo. Fue, curiosamente, el arranque más alto para cualquier mandatario chileno desde 2010, superando incluso a Sebastián Piñera y Michelle Bachelet. Sin embargo, la historia da vueltas. Ahora mismo, el retroceso es palpable en grupos específicos que suelen definir el destino electoral.
Lo más llamativo ocurre entre las mujeres, cuyo apoyo ha caído trece puntos porcentuales situándose en un 40%. Tampoco se salvan las zonas urbanas densas: en la Región Metropolitana, el respaldo se desploma 16 puntos hasta llegar al 43%. Hay un dato que quema: quienes apoyaron a Franco París en la última elección han reducido su confianza drásticamente, un bajón del 31%. ¿Qué está pasando exactamente aquí? Parece que la promesa inicial ha chocado con la realidad operativa del día a día.
El combustible y la ansiedad económica
La bolsa de la gente está pesando mucho. Con los precios de los combustibles subiendo potencialmente trescientos pesos por litro, la preocupación es generalizada. Ocho de cada diez encuestados confirman que esto afectará gravemente sus bolsillos personales. El dilema del Mecanismo de Estabilización de Combustibles (MEPCO) está sobre la mesa: casi la mitad de la población prefiere endeudar al Gobierno de Chile para subsidiar los precios antes que dejarlos subir sin control.
Las medidas son radicales. De hecho, seis de cada diez están dispuestos a recortar otros gastos familiares para costearse la bencina. Otro 53% admite que podría dejar de conducir su coche habitual. Incluso hay un 50% dispuesto a renunciar al uso de queroseno para calentarse en casa. Es una cadena de reacciones ante un escenario económico tenso, exacerbado por conflictos internacionales en Medio Oriente que la gente siente como propios.
Seguridad fronteriza y control migratorio
Aunque la economía preocupa, la seguridad nacional también tiene su lugar. El llamado "Escudo Fronterizo", que incluye la construcción de un foso en la zona limítrofe con Perú, genera una atención masiva. De los entrevistados, el 96% sabe de esta iniciativa y el 63% le pone el visto bueno.
Sobre la inmigración, el ambiente es restrictivo. Dos tercios consideran negativa la llegada de migrantes y el 77% pide endurecer las restricciones. Medidas concretas como sancionar a los empleadores que contraten irregulares tienen un 89% de respaldo. La sociedad está pidiendo filtros más duros, aunque paradójicamente existe un matiz importante: un 76% apoya regularizar a quienes llevan más de una década en suelo nacional sin antecedentes penales. Hay, pues, una distinción clara entre el control de nuevos flujos y el tratamiento del arraigo histórico.
Institucionalidad y confianza en los poderes públicos
No todo son números rojos. Los Cuerpos de Emergencia siguen siendo un pilar. Los bomberos mantienen una tasa aplastante del 95%, aunque baja ligeramente cuatro puntos. La policía investigadora y Carabineros tienen niveles aceptables, pero otros sectores de la fuerza pública sangran confianza. El Servicio Penitenciario Nacional registra un desastre de proporciones históricas: su aprobación colapsa 19 puntos y toca fondo en un 32%.
Es el nivel más bajo desde que comenzaron las mediciones en julio de 2024. A su lado, el Congreso apenas alcanza un 17% y los partidos políticos son los grandes perdedores, con un miserable 9%. La gente confía en quien actúa, no en quien legisla o reprime de forma controversial.
Expectativas para el futuro inmediato
¿Qué se espera ahora de la administración actual? Más de la mitad cree necesario un gobierno de emergencia. Las prioridades son claras: la delincuencia y el narcotráfico mandan en la agenda con un 61% de mención. La economía ocupa el segundo lugar. Curiosamente, las promesas de campaña que la gente cree que se cumplirán son eliminar permisos burocráticos y controlar la inmigración irregular. En cambio, reducir listas de espera médica sigue siendo visto con escepticismo.
Preguntas Frecuentes sobre la Encuesta
¿Por qué cayó la aprobación de Kast en la Región Metropolitana?
La caída del 16% en la capital sugiere una desconexión entre las políticas nacionales y la realidad urbana de Santiago. Factores como el aumento de costos energéticos y problemas de movilidad afectan directamente a este grupo demográfico.
¿Cómo afecta el conflicto en Medio Oriente a la economía local?
Según los datos, un 53% de la población vincula la subida de precios de los combustibles con factores externos de conflicto internacional, lo que limita la capacidad percibida del Estado para controlar los precios.
¿Qué opinan los ciudadanos sobre la política migratoria?
Existe un consenso mayoritario (77%) a favor de restringir la migración, aunque también hay apoyo para regularizar a los migrantes de larga data (más de 10 años), mostrando una postura diferenciada según la antigüedad de residencia.
¿Cuál institución tiene la peor imagen actualmente?
Los partidos políticos lideran la decepción ciudadana con un 9% de aprobación, seguidos muy cerca por el Congreso (17%). Sin embargo, el Servicio Penitenciario ha sufrido el colapso más severo recientemente al caer al 32%.
Nataly Aguilera
Soy periodista especializada en noticias y me apasiona escribir sobre temas de actualidad en Chile. Trabajo en un periódico nacional donde cubro diversas historias que impactan diariamente a nuestra sociedad. Mi objetivo es informar de manera precisa y oportuna, ayudando a la comunidad a estar siempre al tanto.